El flujo de señal de Audio se concibe como la trayectoria que se le debe
dar a una señal de audio análoga o digital para poder operar un Sistema de Audio
de manera eficiente, esta disciplina involucra varias consideraciones de electricidad,
lógica de señales de sistemas de Audio y parámetros de control que se involucran
en un sistema de audio. El manejo correcto de flujo de señal permite optimizar
el tiempo y sacar el máximo de rendimiento en sistemas de audio complejos como
lo son un sistema de sonido en vivo o un estudio de grabación.
Por
ejemplo, un ingeniero de sonido tiende a habituarse a un estudio de grabación
específico, un lugar que conoce a perfección y que no le va a salir con
problemas que no sepa ubicar rápidamente. Aun así es muy probable que se vaya a
enfrentar al estudio y equipo de otros colegas o alquilados. Por esta razón es
importante saber donde comienza la señal, hacia a donde se dirige y donde
termina. Afortunadamente hay unas convenciones que han establecido unos flujos
comunes en estudios análogos y digitales.
En
un principio hay que entender que hay varias etapas por las que pasa el sonido
antes y después de la grabadora. Ese recorrido que hace la señal es llamado el
flujo de señal y consta de la emisión del sonido, captura (micrófono),
pre-amplificación, procesamiento de la señal, grabadora, mezcla y monitoreo.
El
flujo de señal análogo es muy fácil de entender gracias al hecho de que todo se
conecta con cables físicos. Todos los pasos por los que pasa la señal son
interconectados por cables que se pueden redirigir desconectando y reconectando
en el puerto palpable que le plazca. La única limitación es la del equipo.
En
un sistema análogo monofónico, por ejemplo los utilizados antes de la década de
1940, antes de la grabación en cinta, todo lo que quedaba grabado ya debía de
estar mezclado antes de llegar a el soporte maestro. Así que el flujo de señal
debía tener la etapa de procesamiento antes de llegar a la grabadora. En el
caso de la grabación antes de 1920 que se hacía capturando con un cono acústico
en vez de cabezales electromagnético, la mezcla y los procesos debían ser con
la lejanía y cercanía entre los intérpretes y el cono y con la coloración
natural de la sala.
Gracias
a la experimentación de usar varios cabezales en la cinta se comenzaron a
producir grabadoras con la capacidad de grabar en estéreo. Esto permitía más
control sobre la grabación, pero el soporte sobre el que se estaba grabando
(cinta) era muy frágil para soportar un proceso de mezcla en la que se debe
reproducir muchas veces para llegar a un sonido final. Siendo este el caso, la
etapa de los procesos continuó haciéndose antes de la grabadora. Esto también
obligaba a los grupos a grabar en bloque.
La
curiosidad y tecnología llevaron a la posibilidad de sincronizar varias
grabadoras dando el inicio de las grabaciones multi-pista en soportes maestros
más resistentes, esto permitía una mayor definición de cada instrumento pero no
cambiaba el hecho de que muchos de los procesos se hicieran antes de la
grabadora. Poder hacer todos los procesos después de la grabadora fue algo que
sucedió a partir de la popularización de los sistemas de grabación digital en
los que el soporte maestro no se deteriora con la reproducción continua.
Cuando
se trata del flujo de señal digital hay unas etapas adicionales. Se trata de la
conversión Análogo Digital (AD, donde la señal es transformada de energía
eléctrica a código binario) y Digital Análogo (DA, donde la señal es
transformada de código binario a energía eléctrica para ser monitoreada). Pero
el hecho de que se esté grabando en una plataforma digital no cambia el hecho
de que puedan existir otras maquinas físicas intermediarias, simplemente abre
las posibilidades.
Cuando
se trata de un flujo de señal digital, lo que si cambia es el flujo interno de
la grabadora ya que las plataformas digital permiten un ruteo interno adicional
a través de buses virtuales para tener control sobre los procesos que se le van
a aplicar al audio.